Reflexión «La Tierra en tiempo de Coronavirus»

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HUMANISEMOS LA HUMANIDAD Y EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS, BAJO LOS PRINCIPIOS SAGRADOS Y LAS LEYES DE LA NATURALEZA.

 

Cuando te toque, no pregunte porque a mí , sino para que a mí?. Nada viene de la nada, todo tiene un origen y un propósito: el universo, la naturaleza y la creación todo proviene de Dios, a pesar de que los humanos nos  autoproclamamos dueños y señores de todo cuanto existe, desconociendo la autoridad divina y la dinámica de la naturaleza, reservándonos el derecho de usar irracionalmente los recursos naturales transformándolos y convirtiéndolos en bienes de mercado que se venden al mejor postor, comprometiendo el futuro de las generaciones por venir a tener tierra fértil, aire puro y agua dulce, de calidad, para satisfacer sus propias necesidades.

El planeta tierra es único, insustituible e irrepetible, solo en el existe vida, condición que los humanos debemos privilegiar y jamás olvidar, porque ella trae consigo al propio tiempo el carácter intrínseco de fortaleza y vulnerabilidad sistémica, donde la preeminencia de una o de la otra depende del comportamiento humano; es decir, de tu actitud y buen juicio para actuar, para honrar su compromiso generacional, y sobre todo, cultivar su inteligencia emocional que permite colocarnos por encima de las mezquindades humanas (intereses particulares y la avaricia desmedida) para dar paso a la capacidad de respuesta ante las adversidades naturales y antrópicas. Cada fenómeno natural y/o situación adversa pone en evidencia la fragilidad humana, a la que también sometemos al planeta del que somos alto dependiente, y aún no percibimos la magnitud del riesgo y seguimos mentalizado en el imaginario de una sociedad  atrapada en el inmediatismo donde el mañana, los procesos evolutivos, los ciclos y leyes de la naturaleza al parecer no cuentan, lo que nos plantea, construir de manera colectiva una nueva visión fundamentada en el respeto, los valores, la protección y la conservación de la madre tierra.

Lo que hoy está pasando en el mundo es quizás, el resultado de la provocación humana que contrapone las banalidades ante los principios de la conservación y uso racional de la tierra, lo cual nos plantea repensar y contextualizar con sentido humano el modelo de desarrollo que queremos y el desenfreno de vida que llevamos. Debemos asumir una actitud responsable comprometida con el futuro promisorio de las presentes y futuras generaciones en el marco de una visión constructivista que dé aquiescencia a nuevos paradigmas que humanice la gestión humana en armonía con las Leyes de la naturaleza.

En Levítico: 25,23 y 28, Dios, dice: La tierra no se venderá en forma permanente, pues la tierra es mía; porque vosotros sois, sólo forasteros y peregrinos que pasan por ella. «Así pues, la tierra en posesión otorgaréis el derecho de ser redimida. «Si uno de tus hermanos llegare a vender su posesión, su pariente más cercano vendrá a redimirla para que la poseáis en heredad vuestras
familias.

En virtud de lo expresado en el párrafo anterior, la SOECI recomienda cambiar el concepto de pertenencia que tenemos de la tierra, de sentirnos dueños absoluto, cuando en verdad sólo somos parte de ella, y en lo adelante convertirnos en usuarios conscientes protector de sus recursos tangibles e intangibles, para preservar en ella todos sus ecosistemas: ríos, playas, valles, montañas, praderas, bosques, flora, fauna y todos cuanto existe debajo y/o encima de ella.

La SOECI, clama protección por nuestra generosa Tierra para que los humanos no sigamos descargando sobre ella, más violencia, que no encendamos sobre ella las hogueras que degradan sus suelos y expolian sus bosques, montañas y praderas, contaminan aire y aguas por doquiera, y cansada y resentida la embravecida tierra descarga también su ira, sin discriminar clases sociales, razas, color ni banderas, mostrando su fortaleza ante el enemigo opresor que la mantiene bajo amenaza extrema, sin apenas darnos cuenta que cuando la herimos, misma suerte corrimos y al propio tiempo nos convertimos en víctima y victimario de nuestro propio destino. Todas estas inconsistencias humana también provocan desequilibrio ecológico, explosión social y severa crisis económica que sin lugar a dudas traen consigo cambios radicales en el comportamiento humano, porque la explotación desmesurada del patrimonio natural a toda prisa, sin criterios lógico y sin pudor generan por un lado grandes riquezas concentradas en pocas manos, y por el otro extraordinarias inequidades sociales y terrible desequilibrio ambiental, que sorprendentemente se vuelven contra los seres vivos, donde el ser humano se lleva la peor parte.

Que infortunio pensar que el ser humano de hoy no percibe otro significado de su ambiente natural, que no sea aquel que le sirva de uso para consumo inmediato, que no piensa en el mañana, todo lo quiere explotar ahora, como si fuera palabra de Dios presagiando el final de la tierra. El que vendrá al parecer no le importa, igual se denota que los principales líderes no le ponen atención a
salvaguardar el Medio Ambiente y la esencia de la ecología humana y demás especies, expresadas en la totalidad de la vida, y corregir los modelos de desarrollo de los pueblos incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente y de la vida en todas sus manifestaciones.

A la luz de los acontecimientos catastróficos de los últimos tiempos (guerras, pandemias, incendios forestales, sequias prolongadas, grandes inundaciones contaminación de las aguas, exterminio de los bosques, desertificación de la tierra, reducción de la cantidad y calidad del agua dulce y aire), todos llevan una alta dosis de provocación humana, lo que debe conducir a profundas reflexiones y examinar nuestra conciencia y cultura humana, cegada por la inversión de valores éticos, egoísmo, avaricia, libertinaje, despilfarro, acaparamiento fácil, y la falta de compromiso social, donde encontremos al origen de la mayoría de nuestros problemas ancestrales.

La SOECI, afirma que el ser humano de hoy, más que nunca viola flagrantemente y sin ningún miramiento los principios, leyes, ciclos y procesos de la evolución dinámica de la tierra, imprimiéndole mayor velocidad al ritmo acelerado del sistema de vida, que en vez de armonizar, trastoca todo y lo complica. Recordemos que mi tierra es una herencia que debemos traspasar con capacidad de respuesta a la demanda de la próxima descendencia.

La SOECI, ante la grave situación en la que los humanos hemos sumido la madre tierra, como consecuencia de la avaricia desmedida, falta de solidaridad, visión de futuro y la calamidad que hoy sufrimos los seres vivos que la habitamos. Proponemos lo siguiente:

Primero: Reconocer el gran daño causado a nuestra Madre Tierra y sus terribles consecuencias en la totalidad de la vida sobre el planeta, por lo que hacemos un Mea culpa, ante Dios y la humanidad.

Segundo: Demandar de los Estados y líderes mundiales, una declaratoria de respeto y protección de la madre tierra y la elaboración y aplicación de políticas coherentes para su uso sostenible.

Tercero: Demandar de los Estados, la elaborar y aplicación de una estrategia educativa, a través de programas regionales de capacitación/acción permanentes, para la educación ambiental, a los fines de crear una cultura conservacionista fundamentada en la ecología humana y el uso adecuado de la tierra.

Cuarto: Demandar del Congreso de la República Dominicana, la urgente aprobación de las Leyes de Ordenamiento Territorial, de Aguas y saneamiento y de Gestión Integral de los Residuos.

Quinto: Elaborar un manual nacional de DERECHO DE USO ADECUADO, ZONIFICACIÓN DE SUELOS Y GOBERNANZA, responsable de la tenencia de la tierra, de conformidad con las Leyes de Ordenamiento Territorial y Ley 64-00.

Sexto: Declarar de prioridad y alta política de Estado, la conservación y gobernanza de nuestro sistema cordillerano, para garantizar la cobertura arbórea de estos espacios estratégicos de la nación.

Séptimo: proponer que desde el gobierno, a través del Ministerio del Agricultura y de la Dirección General de Ganadería, se elabore una estrategia de desarrollo sostenible de la actividad ganadera intensiva, a través del sistema de estabulación permanente, eliminando la utilización de terrenos de vocación.

Octavo: Proponer la prohibición del plástico de un solo uso, asumiendo el sector empresarial su responsabilidad Extendida de la Producción, garantizando que la ciudadanía sea debidamente capacitada para su manejo sostenible.

«Garanticemos la sostenibilidad de la vida en la Tierra»
Junta Directiva, Sociedad Ecológica del Cibao, SOECI.